El robo de cadáveres para la ciencia

En nuestros días, los estudiantes de medicina tienen un suministro de cadáveres constante y abundante para poder Порно ролики realizar sus prácticas, pues aunque suene macabro, lo cierto es que no hay mejor manera de conocer el cuerpo humano que diseccionándolos.

Esto, que hoy es perfectamente legal y que está regulado mediante leyes, no lo era hasta 1832, cuando el Reino Unido promulga la Ley de Anatomía, que permite el uso de cadáveres con fines científicos.

La prohibición hasta entonces da lugar a una curiosa historia que os voy a contar a continuación, y que forma parte de la ciencia.

esqueleto

Sólo se podían usar cadáveres de condenados

Nos centramos en el Reino Unido, que es donde más documentada está esta historia, de forma que viajamos a ese país antes del año 1832, cuando se promulga la ley que hemos citado antes.

¿Qué pasaba hasta entonces? Pasaba que los estudiantes de medicina sólo podían disponer de los cadáveres de los condenados a muerte, que por suerte en aquellos años eran muy pocos. Se calcula que a principios del siglo XIX, en el Reino Unido se condenaba a muerte a unas 55 personas al año, mientras que los estudiantes de medicina peliculas porno necesitaban una cantidad diez veces mayor para hacer sus prácticas.

El negocio del robo de cadáveres

Se puede decir que la inventiva humana no tiene límite, de manera que de una necesidad nació un negocio, un negocio un tanto macabro, eso sí.

Este negocio consistía en acudir a los cementerios para desenterrar los cadáveres recién enterrados, que no se habían descompuesto, y venderlos por altas sumas a las facultades de medicina, que no tenían más remedio que acudir a este mercado negro, nunca mejor dicho, para aprovisionarse de los cuerpos que necesitaban.

Para los ladrones el negocio tenía pocos riesgos, pues si las autoridades los sorprendían robando, les ponían una multa o los condenaban a penas de cárcel menores. Además, en muchas ocasiones hacían la vista gorda, pues sabían que el robo de cadáveres era la única manera de poder hacer funcionar las facultades de medicina.

Las familias vigilaban los cadáveres

La epidemia de robos fue tal, que las familias se turnaban para vigilar los cadáveres tras los entierros, puesto que era entonces cuando los ladrones actuaban.

Esos ladrones dieron lugar a otra industria, como fue la de los ataúdes de hierro, que se hacían en este material, para que los ladrones no los pudiesen abrir, o incluso la de la construcción de una especie de tumbas “blindadas”, para lo cual se hacía un armazón de barras de hierro que se colocaba alrededor del ataúd, de forma que aunque cavasen los ladrones no podían hacer nada, o si podían romper el armazón, preferían robar otras tumbas que no les ponían tantas dificultades.

La costumbre del robo de cadáveres no sólo se dio en Inglaterra

En otros países los estudiantes de medicina tenían el mismo problema, es decir, que no tenían cadáveres con los que aprender, de manera que se vieron abocados al robo, como pasaba en Inglaterra.

Así, también están documentados estos robos en Canadá, en donde parece que eran los mimos estudiantes los que acudían a robar los cuerpos, “compinchados” con los trabajadores de los camposantos, que por un buen sobresueldo hacían la vista gorda e indicaban a los estudiantes que fallecidos no tenían familia, lo que reducía los riesgos del robo al mínimo.

 

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